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LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DE OAXACA APO., EN SU XXX ANIVERSARIO EL 2 DE DICIEMBRE DE 2007.
En la costa oaxaqueña, como en cualquier parte de México y varias partes del mundo, desempeñar el oficio de periodista desde antes, ya significaba un peligro y ahora mucho más si al oficiante le toca investigar casos de tráfico o influencia de poder, corrupción de nuestros gobernantes, delitos de pederastia cometidos por influyentes o del clero, tráfico de menores, mujeres y lo ahora más común de narcotráfico. Esos retos son los que hacen al oficio y muchas de las veces preferimos callar ante el peligro o maquillamos la nota, pues sabemos que los poderosos no valoran una vida humana, sólo quieren seguir gozando del poder económico, social, político o religioso que les da su propia posición. Más los que no callamos y escribimos sobre la búsqueda que hemos encontrado y en defensa de nuestra realidad social, nos encontramos solos, solos frente al poder, solos frente al enemigo que nosotros no hemos buscado. En la constante búsqueda de la información nos encontramos con retos, desafíos que se nos plantean de formas diversas, algunas externas otras internas, entre estas últimas podemos ver la autocensura a la actividad periodística. Así que de inicio luchamos contra estos emplazamientos, luego contra los obstáculos de la propia idiosincrasia hasta las extravagancias humanas, pasando por el miedo a la represión. El periodismo, como a la par de la humanidad también ha estado en crisis, pero ha sorteado estas situaciones, aunque a veces a costa de la sangre y libertad de los compañeros, el oficio está lleno de casos en donde hemos tenido que escribir sobre la suerte de nuestros compañeros y de nosotros mismos. Aún así seguimos en el trabajo diario. Cada día escribimos la historia, historia que contamos desde nuestro punto de vista y que a veces nos volvemos cómplice del sistema represor por la forma de dar la noticia, enfocar el reportaje, plasmar un mensaje en la caricatura, sentido a la entrevista para no dejar mal parado al entrevistado o buscando la mejor postura del personaje en la foto. Tan fácil es que perdamos la perspectiva de la realidad, pero también vamos más allá de la inmediatez de los hechos, formando opinión, denunciando atrocidades y toda clase de crímenes. Por eso digo que somos arquitectos y copartícipes de los acontecimientos. Ahora continuamente somos noticia, muertos por acá, heridos por allá, otros más desaparecidos y otros los más amordazados. Y nos da miedo denunciar que nuestros propios compañeros son víctimas de la represión, víctimas del miedo a la verdad, víctimas de la opulencia y víctimas de los propios dueños de quienes manejan los hilos del poder económico, político, social y de credo. Así, sin más herramientas que una pluma, libreta, grabadora, cámara fotográfica nos hemos enfrentado al autoritarismo, a la intolerante política y credos religiosos, al desorden institucional, a la confrontación ideológica y la falta de seguridad en el ejercicio profesional. Decimos que eso que han sufrido los compañeros no me va a pasar a mí y de pronto somos las víctimas de nuestros propios silencios, víctimas de las complicidades y entonces buscamos eco y solidaridad y nos encontramos con los mismos retos: el miedo y la zozobra a hundirse, a perderse o a morir. No vamos a entrar en cifras, que sirvan para adornar las estadísticas de los obituarios de los compañeros amordazados (censura o autocensura), desaparecidos y muertos, sino que, denunciar en este medio de comunicación y en todas las palestras que nos sean dadas, que los criminales cuentan con la protección del poder oscuro, ese poder que aniquila y destruye, y que tiene como escudo el fuero de la impunidad, pues cuando estos sucesos se dan, es difícil dar con los responsables materiales y casi imposible con los autores intelectuales, cuando estos últimos están por demás señalados con el dedo de la fama pública. Así se van los periodistas, así se afecta a los medios, se les quita publicidad, dejan de venderse ejemplares, pierden clientela, pierden opinión y en el mayor de los casos se cierran. Aunado a la situación económica y política por la que atraviesa nuestro Estado y Nación, nuestras fuentes de trabajo se ven afectadas por estas condiciones, mismas que por ende afectan al gremio, pues se da la consiguiente reducción de personal; ahora tenemos otros retos, como son la obligatoriedad de la profesionalización, las deficiencias en los planes de estudio en las instituciones que ofertan la carrera de comunicación o periodismo y como antes dije el problema ético. Hemos estado solos, desunidos y a veces inmersos en una confrontación estéril, auspiciada desde los sótanos del poder, desde los cuellos blancos de los hombres de sotana o desde los escritorios de los dueños de los medios. Lo que planteo es un periodismo con credibilidad, con honorabilidad y responsabilidad. Por eso el llamado a la unidad y a la organización, para que no solo compartamos experiencias técnicas y camaradería, sino también para fraternizarnos. Porque tenemos un compromiso con los hechos que suceden, un compromiso con la verdad, un compromiso con la historia. Y aquí no cabe el maquillaje, ni las simulaciones. Por todo lo anterior considero que el pronunciamiento que hice en el primer congreso de la Asociación de Periodistas de Oaxaca; es por demandar a las autoridades de los tres poderes y de los tres niveles, irrestricto respeto a nuestras garantías individuales, en especial a las garantías de libertad de expresión y de prensa. Les demandamos formar conciencia en sus colaboradores para que se facilite el trabajo periodístico y no pongan obstáculos que demeriten las actividades de las instituciones, porque se refleje la verdad del acontecer. También nos pronunciamos por el esclarecimiento de los compañeros muertos, los heridos y desaparecidos.
Es alusivo a nuestros días lo que La Junta Organizadora del Partido Liberal, dirigida por Ricardo Flores Magón, publicó, en REGENERACION, el primero de junio de 1906, y de ello me permito extraer lo siguiente: “Tal es el dilema: o el periodista cumple su noble misión, ilustra al pueblo, lucha por la justicia y combate la maldad donde quiera que se encuentre, y entonces tienen que sufrir las vejaciones del crimen encumbrado: o acepta la paz que el poder implacable sólo concede a los sometidos, y entonces tienen que traicionar su misión de enseñanza y de lucha, encubriendo todo engaño y callando ante todo abuso. Cuando Nada Haya Que Ocultar, Nadie Se Debe De Preocupar Porque Se Sepa La Verdad.
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